Nacionales. ¿Karina pierde la brújula política y Javier la económica? Crece la interna palaciega
Así el gobierno bicéfalo de La Libertad Avanza (LLA) pasa por un momento en el que da la sensación de que la secretaria general de la Presidencia -por la investigación contra el jefe de Gabinete- perdió la brújula y el timón político de la gestión; mientras que el jefe de Estado defecciona en su especialidad: la economía.
La “Adorni Week” generó un escandalete y una interna palaciega de donde el Gobierno libertario no puede salir y eso ya preocupa a sectores de la Casa Rosada y aliados, por la caída de la imagen del Gobierno en la opinión pública.
Pero el caso no estalló por eso, sino porque Adorni metió la pata y, deslizó que había ido a “deslomarse” a Nueva York y que por eso merecía llevar a su mujer.
La tremenda repercusión mediática generó investigaciones periodísticas que revelaron detalles de un sospechoso viaje en un avión privado a Punta del Este y la compra de onerosas propiedades en Indio Cuá y Caballito.
Pero Karina Milei hizo cerrar filas en el Gobierno y ordenó el apoyo a Adorni del presidente Milei y todos los funcionarios y jefes parlamentarios de La Libertad Avanza.
Aunque la notoria trascendencia del caso y la inusual aceleración de la causa judicial llevaron al escándalo a las primeras planas de los medios y a saturar las redes sociales y obligó a “El Jefe” a un desgaste por la defensa a rajatabla del polémico funcionario.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado ya dio a entender que Adorni “no tiene el cuero” para afrontar el escándalo y que es el jefe de Estado el que decidió que siga como jefe de Gabinete.
A su vez, el titular de la bancada del Pro en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, aliado del Gobierno, le espetó que en el cargo de jefe de Gabinete hay errores que no se pueden cometer, como por ejemplo llevar a la esposa en un vuelo presidencial.
En el área económica, el presidente Milei va camino a hacer trizas su promesa de llegar a agosto próximo con inflación cero, tal como prometió antes de las elecciones legislativas de octubre pasado. No solo eso, sino que hace 10 meses que la inflación va en aumento, pese a que la baja es una obsesión del presidente Milei.
Paralelamente, cae el consumo, los salarios se deterioran cada vez más y continúa la pérdida de empleo y el cierre de plantas industriales, denotando un rumbo errático del programa económico.
La credibilidad de Milei está debilitada y lo sabe, por eso pidió “paciencia” a la porción de población que lo votó en la elección presidencial y que ahora duda de su palabra ante la crisis económica que golpea con crudeza.
Pero el jefe de Estado dejó una advertencia desconcertante, como si viese un final: “Si no nos acompañan, nos volvemos a casa”, dijo sin inmutarse, y se retiró cabizbajo del auditorio de AmCham, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina.
Análisis y Opinión
