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“Me has hecho perder todo, me van a meter preso”: condenan a un policía salteño por coordinar con su hijo un transporte de 12 kilos de cocaína

El Tribunal Oral Federal N°1 de Salta condenó a 6 años y medio de prisión a un sargento con 18 años de antigüedad.

Un suboficial de la Policía de Salta fue condenado a 6 años y 6 meses de prisión por haber coordinado en junio del año pasado un operativo de traslado de 12 kilos de cocaína desde la zona de Aguas Blancas hacia la ciudad de Orán. La maniobra quedó al descubierto luego de que su hijo, quien conducía el vehículo cargado con la droga, evadiera tres controles de seguridad y protagonizara una persecución que terminó con su detención y el secuestro del cargamento.

La sentencia recayó sobre el sargento Jesús Antonio Vera, quien llevaba 18 años de servicio en la fuerza provincial y se desempeñaba en la Unidad Motorista de Emergencias Policiales. El policía fue condenado como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público.

El fallo fue dictado el 14 de mayo pasado por el Tribunal Oral Federal N°1 de Salta, integrado por las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek. En el juicio, en representación del Ministerio Público Fiscal intervino el fiscal federal Marcos Romero, de la Sede Fiscal Descentralizada Orán. De la investigación también participaron el auxiliar fiscal Francisco Valencia y la investigadora Analía Cabral.

La condena impuesta al sargento se sumó a la dictada el 6 de abril pasado contra su hijo Mauricio Vera, quien, mediante un acuerdo pleno homologado por la jueza Cataldi, recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión por transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad (tres hechos) y privación ilegítima de la libertad.

El caso

La investigación contra padre e hijo había comenzado el 15 de abril de 2025, a partir de una denuncia anónima recibida por la Unidad de Procedimientos Judiciales de Orán de la Gendarmería Nacional, en la que se advertía sobre el funcionamiento de una organización narcocriminal integrada por narcotraficantes y miembros de distintas fuerzas de seguridad.

A partir de tareas de inteligencia y vigilancia, la fiscalía identificó al sargento Vera como uno de los integrantes de la estructura investigada.

Con autorización del juez de garantías de Orán, Gustavo Montoya, se dispuso la intervención telefónica del imputado, aunque de manera diferida. La pesquisa avanzó de manera decisiva el 6 de junio de 2025, cuando Mauricio Vera, hijo de 23 años del policía, fue detenido tras una persecución que se inició en Aguas Blancas y terminó en la ciudad de Orán.

Ese día, alrededor de las 16.30, el joven conducía un automóvil Fiat Cronos por la ruta nacional 50, de norte a sur, haciendo de remisero y acompañado por tres pasajeros. Al llegar a un control de Gendarmería Nacional instalado en el paraje “La Estrellita”, desobedeció las órdenes de detención y escapó a alta velocidad.

Ante la fuga, los gendarmes dieron aviso inmediato al personal apostado en el puesto de control de la Sección “28 de Julio”, hacia donde se dirigía el vehículo. Poco antes de llegar, el conductor detuvo la marcha y los pasajeros descendieron del automóvil, luego de que uno de ellos accionara el freno de mano ante la situación de peligro, circunstancia que luego fue corroborada en sus declaraciones.

Sin embargo, cuando los efectivos intentaron interceptarlo en el control de la Sección “28 de Julio”, el imputado volvió a evadir el operativo: atravesó el retén sin detenerse y continuó a gran velocidad en dirección a Orán. Ya en el acceso a esa ciudad, personal de la Policía Federal Argentina intentó frenarlo nuevamente, pero el conductor desoyó las órdenes y logró superar por tercera vez un control de seguridad antes de continuar con la fuga.

La persecución continuó por la zona urbana y concluyó en inmediaciones de las calles 20 de Febrero y 9 de Julio, donde el sospechoso abandonó el vehículo en un baldío luego de que uno de los neumáticos se reventara y se ocultó en una vivienda.

Minutos más tarde, efectivos de la Sección Núcleo del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional detuvieron a Vera hijo tras un rastrillaje en la zona. En el interior del automóvil se secuestraron 12 kilos de cocaína distribuidos en 12 paquetes, además de una pistola calibre 9 milímetros perteneciente a su padre, el sargento Vera, y otros elementos de interés para la causa.

Dos meses después, el 7 de agosto de 2025, la fiscalía reunió nuevos elementos de prueba y solicitó la detención del policía Jesús Vera, padre del conductor detenido con la droga. A diferencia de su hijo, quien acordó su responsabilidad mediante un acuerdo pleno, el suboficial decidió afrontar un juicio oral y público, en el que sostuvo que no tenía vinculación con actividades de narcotráfico y atribuyó exclusivamente a su hijo la responsabilidad por el transporte del cargamento.

Las comunicaciones interceptadas

Durante el debate oral, el fiscal Romero sostuvo que el episodio del 6 de junio representó el momento clave de la pesquisa, no solo por el secuestro de la droga sino también por las conversaciones telefónicas interceptadas en ese momento que comprometieron al suboficial.

Según expuso el MPF, horas antes del traslado de la cocaína, Vera padre había coordinado distintos aspectos de la logística. En una conversación con su pareja, por ejemplo, le explicó que había enviado a una persona a “buscar pasajeros” y regresar “con diez”.

Además, la fiscalía exhibió imágenes de cámaras de seguridad del sistema 911 que permitieron reconstruir parte de la maniobra. Allí se observó que el Fiat Cronos era conducido inicialmente por otra persona y que Mauricio Vera —quien circulaba en una moto que luego le entregó a su madre— asumió el manejo del vehículo poco antes de iniciar la fuga.

Tras la persecución, padre e hijo mantuvieron comunicaciones telefónicas incorporadas como prueba en el juicio. En una de ellas, se dio el siguiente diálogo:

  • -Mauricio: Viejo.
  • -Jesús: Sí.
  • -Mauricio: Perdóname.
  • -Jesus: ¿Qué ha pasado?
  • -Mauricio: Perdoname, me jugué, me jugué.
  • -Jesús: ¡que (insulto) que sos Mauricio!

Ante ello, el policía preguntó: “¿Y te han pillado con algo?”. El joven contestó: “Ahí están los doce en el auto”.

De acuerdo con la acusación, otra conversación resultó especialmente incriminatoria. Mientras esperaba que le contestara una llamada que le hizo a un hermano, el sargento quedó grabado diciendo: “Ahí están los doce kilos en el auto encima, me ha hecho perder todo, me va a mandar preso”.

La fiscalía también acreditó que la organización utilizaba mensajes en código para referirse al estupefaciente. Según surgió de los teléfonos analizados, se empleaban términos como “niñitos”, “juguetitos” o “camioncitos” para aludir a la droga.

La investigación también permitió establecer la intervención de otra familia con peso dentro de la organización narcocriminal. Según expuso la fiscalía, luego de la detención de Mauricio Vera y el secuestro del Fiat Cronos utilizado para el traslado de la droga, el sargento comenzó a exigir una compensación económica por las pérdidas sufridas. Esa negociación derivó en un ofrecimiento de 5 mil dólares, suma que el policía rechazó por considerarla insuficiente en relación con el valor de una camioneta que pretendía obtener como resarcimiento.

Por otra parte, del análisis de los teléfonos celulares secuestrados, especialmente el perteneciente al suboficial, surgió que Vera había accedido a un informe confidencial vinculado a la investigación. Para la fiscalía, ese hallazgo evidenció los vínculos que mantenía con integrantes de otras fuerzas de seguridad.

El Ministerio Público Fiscal también remarcó el rol logístico que desempeñaba dentro de la organización y señaló que la actividad ilícita le había permitido acumular distintos bienes, entre ellos el Fiat Cronos decomisado en el procedimiento, una camioneta utilitaria, un inmueble en Aguas Blancas donde funciona un salón de eventos y un departamento ubicado en la ciudad de Orán.

La decisión del tribunal

Al fundamentar la condena, el tribunal consideró acreditado que el policía “tenía pleno conocimiento e intención de realizar la actividad ilícita atribuida” y que “las pruebas son concluyentes”.

Los jueces señalaron que las comunicaciones interceptadas demostraron que Vera intervino “en la diagramación de la movilización de la droga”, coordinó tareas previas y definió quién conduciría el vehículo utilizado para el traslado.

En la sentencia también remarcaron que el acusado ocupaba una posición de mando dentro de la organización y que sus allegados seguían sus directivas “también por su formación como personal policial”.

El tribunal rechazó los planteos defensivos que intentaron desvincularlo de los hechos y destacó que el propio contenido de las conversaciones telefónicas despejaba cualquier duda sobre el conocimiento que tenía respecto del cargamento de cocaína.

Los magistrados subrayaron, además, la gravedad institucional de la conducta atribuida al imputado. “Vera era un oficial de policía y tenía como misión combatir la delincuencia”, señalaron al cuestionar que utilizara sus conocimientos y vínculos dentro de las fuerzas de seguridad para facilitar una maniobra de narcotráfico y “conducirse en los ámbitos delictuales”.

“LPrincipio del formularioas tratativas de obtener una indemnización por un menoscabo a causa de un hecho delictivo, se encamina a un negocio de tinte mafioso y en referencia a este supuesto, en el cual, si el acusado no hubiera tenido participación alguna, Mauricio sería el único ofendido que tendría que haber encarado la negociación, ya que era quien efectivamente estaba preso y había provocado perjuicios a su padre”, concluyeron.

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