Hablan de moral mientras se llevan los cubiertos
El invitado se acomodó en la silla con su traje oscuro y corbata azul claro, miró a la anfitriona y le dijo, “Mire Mirta, cuando alguno que se sienta a comer se la pasa hablando de honestidad y moral, cuente los cubiertos.”
Carlos Saúl Menem era así y seguro que tendríamos que haberle contado los cubiertos a él también, pero valga la anécdota.
El 1º de marzo, ante la Asamblea Legislativa, Javier Gerardo Milei nos comunicó que el 2026 sería el Año de la Moral como política de estado.
Duró poco. Pero bueno, viniendo de quien la justicia norteamericana investiga por estafar por 250 millones de dólares (datos del New York Times) a miles de inversores con la cripto-estafa (información de la querella en Nueva York), no se lo podía tomar muy en serio.
Al lado del Presidente se encontraba Martín Menem, Presidente de la Cámara de Diputados, quien con una sonrisa escondía que su empresa acaba de contratar los servicios de seguridad de varias instituciones públicas, entre ellas el Banco de la Nación, por miles de millones de pesos.
A pocos pasos se encontraba la Secretaria General de la Presidencia, a quien la Justicia Nacional investiga por posible malversación en las licitaciones de ANDIS con el abogado Spagnuolo, íntimo amigo del Presidente.
Entre los diputados se encontraba Lorena Villaverde, atrapada por la DEA en los EEUU con casi un kilo de cocaína y liberada extrañamente.
Todo esto ya estaba en los medios cuando quien hoy gobierna prometía moral como política de estado.
Varios no querían quedarse atrás y allí apareció el viajero VIP, Manuel Adorni, colando a su esposa en el avión presidencial y reconociendo (no podía no hacerlo) su vuelo a Punta del Este en un avión privado a un costo de U$S 8.000.
El problema es que el percibe 3,5 millones de pesos (U$S2.500) de sueldo, y tiene gastos de tarjeta por el equivalente a U$S 13.000.
Luego aparece la compra previa de dos inmuebles logrando que dos señoras que necesitan un subsidio social para vivir, le presten a él, sin conocerlo lo más mínimo, U$S 200.000. ¡Y esto lo hizo dos veces!
Y claro, en el gobierno de la moral como política de estado, otros funcionarios y legisladores no podían faltar a la cita y entonces se fueron al Banco Nación y salteándose todos los pasos posibles, con salarios de 3 o 4 millones de pesos (los diputados con bastante más, es cierto) obtuvieron créditos por más de $ 400 millones, dicen que para comprar una vivienda.
Tengo la íntima sospecha que si esto no se diera en un contexto de crisis por cierre de empresas, 300 mil puestos formales de trabajo perdidos, crisis estatal a nivel de todas las provincias, hambre, dificultades en el transporte, liquidación de la infraestructura nacional por desfinanciamiento de la obra pública, de violencia reiterada contra los jubilados todos los miércoles, desguace de la ciencia, conflicto con las universidades nacionales y hartazgo de todos los habitantes de este bendito país, toda esa falta de moral pasaría sin pena ni gloria.
Pero bueno, llegamos a un punto en que no existe ni un metro cuadrado de la Argentina que se encuentre bien.
Y nos podemos quejar, porque se nos están llevando los cubiertos, los platos, los manteles y, por supuesto, la comida también. Mientras tanto nos dicen que todo andará bien al final del túnel.
¿Vos le crees?
Y entonces ¿qué hacemos para terminar con esto?, porque solos no se van a ir.
Por Félix González Bonorino
