Escándalo : Los vínculos comerciales entre la Suizo Argentina y Eduardo Feinmann en la mira
La causa por presuntas coimas en el sistema de discapacidad sumó en las últimas horas nuevos elementos que amplían el escándalo: audios, financiamiento político y un posible entramado de intereses que complica al periodista Eduardo Feinmann.
En ese contexto, comenzó a tomar fuerza una hipótesis sensible: la relación entre la droguería Suizo Argentina -señalada en la causa- y el comunicador podría no limitarse a lo informativo, sino también a vínculos comerciales que impactarían directamente en su línea editorial.
El Movistar Arena y el dinero en la mira.
Uno de los puntos más explosivos surge de los audios atribuidos a la exvocera Florencia Pérez Roldán. Allí se afirma que la familia Kovalivker, vinculada a la droguería investigada, habría aportado alrededor de 70 mil dólares para financiar el acto de Javier Milei en el Movistar Arena en octubre de 2025.
La operatoria, según esos registros, habría sido canalizada a través del organizador Andrés Mego, en un esquema que ahora la Justicia analiza bajo la figura de posibles dádivas a un funcionario público.
El dato no es menor: el evento, presentado formalmente como la difusión de un libro, quedó así bajo sospecha de haber sido financiado por actores con intereses directos en el negocio de medicamentos para discapacidad.
Feinmann, los audios y la filtración del allanamiento
En paralelo, otro tramo de la causa compromete de lleno a Eduardo Feinmann. Audios difundidos públicamente exponen el testimonio de exvocera, quien asegura que el periodista advirtió a la empresa sobre un allanamiento inminente, un dato de extrema sensibilidad que, de confirmarse, implicaría el acceso y la circulación de información judicial reservada.
Feinmann negó los hechos y sostuvo que no existió llamado alguno, afirmando que solo respondió un mensaje horas después y que no tenía conocimiento previo del procedimiento. Sin embargo, el peso del testimonio instala dudas más profundas sobre su rol: no solo por la posible filtración, sino por la eventual utilización selectiva de esa información en favor de actores bajo investigación, en un contexto ya marcado por irregularidades.
A ese cuadro se suma otra hipótesis incómoda: la posible existencia de vínculos comerciales entre el periodista y la empresa involucrada, a través de pauta publicitaria o sponsoreo. De confirmarse, ese nexo abriría un escenario de conflicto de intereses que excede lo editorial y proyecta interrogantes sobre la independencia de su cobertura, sus posicionamientos públicos y los ataques reiterados a voces críticas del sector, como ocurre recurrentemente con Marcelo Peretta, secretario general del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos.
Sponsors, cobertura mediática y conflicto de intereses
A fines del año pasado, el propio Peretta sostuvo que los ataques en su contra por parte de Feinmann llevan años y los vinculó con intereses económicos del sector farmacéutico. Según su planteo, ciertos periodistas actuarían alineados con laboratorios que buscan incidir tanto en la opinión pública como en decisiones políticas.
El dirigente fue más allá y denunció la existencia de una “mafia de los medicamentos”, en la que —según afirmó— confluyen operadores mediáticos, actores judiciales y empresas del rubro.
Estas acusaciones refuerzan una línea de análisis que empieza a consolidarse: la posible influencia de patrocinadores privados sobre discursos periodísticos en un tema tan sensible como la salud pública.
Una trama que excede lo judicial
Con el avance de la investigación, el caso ANDIS dejó de ser una causa aislada para transformarse en un escándalo de múltiples dimensiones: judicial, política, mediática y empresarial.
Los audios, el financiamiento del acto en el Movistar Arena, las denuncias cruzadas y las sospechas sobre vínculos entre periodistas y empresas configuran un escenario complejo, donde los límites entre información, intereses económicos y poder aparecen cada vez más difusos.
En ese marco, el rol de figuras mediáticas como Feinmann queda bajo escrutinio, no solo por su cobertura del caso, sino por los ocultos condicionamientos detrás de ella.
