El Milagro Salteño convocó a miles de fieles e impulsó la actividad turística en la provincia
La tradicional celebración religiosa reunió a peregrinos y visitantes durante el fin de semana largo, una experiencia que integra fe, cultura y gastronomía local.
La renovación del pacto de fidelidad al Señor y la Virgen del Milagro, un voto surgido en 1692 en gratitud por la protección ante los sismos que azotaron la región, volvió a posicionar a Salta entre los epicentros de devoción más significativos del país. Del 12 al 15 de septiembre, el territorio albergó a multitudes en el punto cúlmine del calendario litúrgico y desplegó una atractiva agenda orientada al patrimonio histórico y la naturaleza.
En términos de movimiento turístico, la provincia registró el ingreso de 36.490 visitantes, impacto que en la Capital se tradujo en una ocupación del 78,5 %.
Asimismo, el movimiento se extendió al interior con niveles de ocupación en Rosario de la Frontera (70,5 %), La Caldera (53 %), Chicoana (52,2 %), Cafayate (51,5 %), y San Lorenzo (51 %), mostrando una distribución fluida hacia los corredores de los Valles Calchaquíes, la Quebrada del Toro y la Puna.
“El Milagro es el reflejo de nuestra identidad y de la capacidad de Salta para acoger a quienes nos visitan. Invitamos a todos a disfrutar de los paisajes y costumbres salteñas durante todo el año”, destacó la ministra de Turismo y Deportes, Manuela Arancibia.
El momento central fue la multitudinaria procesión en honor a los Santos Patronos, que reunió a 680.000 asistentes y marcó el cierre de semanas de esfuerzo para los caminantes que cruzaron cerros, quebradas y valles desde los rincones más lejanos de la geografía salteña.
En ese marco, la iniciativa “Experiencias del Milagro, vivencias de fe”, articulada entre el Ministerio de Turismo y Deportes, la Municipalidad de Salta, el Arzobispado, y la Catedral Basílica, integró una agenda con más de cien contingentes, la Novena, la Feria del Milagro y diversas propuestas artísticas que complementaron los circuitos por templos y museos. Con más de tres siglos de historia, esta manifestación reafirmó su vigencia y su potencial para enlazar fervor popular, tradición y visibilidad nacional.
