EL HAMBRE Y LOS NADIES
En 2014, Martín Caparrós escribe un libro impresionante, EL HAMBRE, (Ed. Planeta). En él describe una investigación social sobre un tema que debería preocuparnos a todos y ocuparnos a todos.
En su periplo, recorrió las típicas referencias al hambre: Bangladesh, la India, Sudán del Sur, Madagascar pero también Buenos Aires/Argentina.
Si algo me sorprendió, y miren que yo ando por barrios con problemas, en comunidades del norte de Salta y Jujuy, es la imposibilidad que tenían los encuestados de pensar un futuro. “Sería lindo comer mañana” dice una entrevistada a Caparrós, con la mano extendida pidiendo ayuda.
La unidad de medida es un puñado de mijo para ese día que pueden recibir como asistencia o comprar a cambio de la limosna que pueden conseguir. Me tuve que ir a buscar las propiedades del mijo y cómo era. Ahora imagínense que usted come un puñado de trigo (que aporta más o menos los mismos nutrientes) por día. Usted, sus hijos, sus nietos. Un solo puñado.
Cuando hablamos del hambre en Asia o África la unidad es el mijo, pero en Nueva York y Chicago es donde se fijan los precios de estos cereales, de todos los cereales y cuando suben los alimentos se van por las nubes y los que no podían comer antes, ahora menos.
