Concejo Deliberante SaltaDESTACADAGOBIERNO NACIONAL

Concejales libertarios defendieron lo indefendible: un proyecto que hasta Milei tuvo que abandonar

La sesión del Concejo Deliberante dejó una escena difícil de explicar: mientras el Gobierno nacional retrocedía y retiraba el capítulo más polémico de la reforma de la Ley de Tierras, los concejales salteños de La Libertad Avanza seguían actuando como si nada hubiera pasado.
Pablo López, Agustina Álvarez Eichele y Rodrigo Quinteros salieron a justificar una iniciativa que ya había sido desautorizada por la propia Casa Rosada. Ni el presidente Javier Milei pudo sostener el costo político de esa propuesta. Ellos, en cambio, decidieron defenderla hasta el final.
La estrategia fue la de siempre: esquivar el verdadero debate. En lugar de responder por qué el Gobierno intentó flexibilizar una ley vinculada a la protección del territorio nacional, eligieron hablar del agua, acusar a los críticos de sembrar miedo y reducir una discusión sobre soberanía a un simple negocio inmobiliario.
La realidad fue mucho más contundente que sus discursos. Gobernadores, productores rurales, organizaciones ambientalistas, pueblos originarios y distintos sectores políticos obligaron al Gobierno nacional a dar marcha atrás. No fue una victoria del relato libertario; fue una derrota política de una iniciativa que nunca logró consenso.
Lo preocupante es que los representantes salteños de La Libertad Avanza parecen más ocupados en defender ciegamente cada decisión de Buenos Aires que en representar los intereses de los salteños. Cuando el Gobierno se equivoca, su obligación debería ser defender a Salta, no justificar lo injustificable.
La imagen fue contundente: mientras la Casa Rosada guardaba el proyecto en un cajón para evitar una derrota mayor, los concejales libertarios seguían recitando argumentos de una propuesta que ya había fracasado. Una demostración de obediencia política antes que de convicción, y de alineamiento partidario antes que de defensa del interés público.
Defender una iniciativa que ni sus propios autores pudieron sostener no es un acto de valentía. Es la prueba de que el fanatismo político puede pesar más que la realidad.

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com