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Nacionales. Paranoia y riesgo externo real: el peligroso desvío de la SIDE en la era Milei

Argentina atraviesa uno de los momentos de mayor exposición estratégica de su historia reciente, situándose voluntariamente en el centro de una tormenta geopolítica de consecuencias imprevisibles. 

Mientras el gobierno del presidente Javier Milei profundiza un alineamiento irrestricto con Estados Unidos e Israel (ratificado hace apenas 48 horas con la inclusión de la Hermandad Musulmana en la lista de organizaciones terroristas), el país parece estar quedando peligrosamente desprotegido frente a la amenaza externa. 

La paradoja es alarmante, ya que mientras el discurso oficial eleva el perfil de Argentina como blanco potencial de grupos extremistas internacionales y recibe advertencias directas de potencias como Irán, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) sufrió una reconfiguración que erosionó su capacidad de defensa real, priorizando una agenda de control interno.

Cabe recordar que Irán declaró que Argentina es ahora un enemigo debido al alineamiento del gobierno de Javier Milei con Israel y Estados Unidos. La amenaza sostuvo que “Teherán le hará lamentar su enemistad” y que el país árabe “no olvidará las políticas antiiraníes de Buenos Aires”.

Es que hoy la prioridad de la inteligencia dejó de ser el monitoreo de las fronteras o la infiltración de redes de financiamiento terrorista para concentrarse en una vigilancia sistemática sobre figuras locales. 

Economistas críticos al plan de gobierno, periodistas de investigación y ciudadanos de a pie que no ven con buenos ojos el Gobierno de Milei pasaron a ser los nuevos objetivos de interés bajo una lógica de seguridad nacional que confunde la disidencia de opinión con la amenaza real.

Esta lógica es cuanto menos un error táctico que deja los flancos del país abiertos en un escenario donde los conflictos en ciernes y en desarrollo alrededor del mundo se globalizan con rapidez.

Básicamente, esta mirada hacia el interior del país representa una pérdida de defensa estratégica. Al desviar el presupuesto millonario de los fondos reservados y el personal calificado hacia el seguimiento de actores civiles locales, se generó una suerte de apagón en la detección temprana de amenazas externas. 

En otras palabras, mientras la SIDE se enfoca en seguir los movimientos de quienes cuestionan la política económica del Gobierno o investigan la trastienda del poder, la inteligencia criminal que debería rastrear ingresos ilegales por las fronteras porosas parece haber pasado a un segundo plano de prioridades.

El Gobierno de Milei se impone en el escenario internacional con gestos de alto impacto político, pero lo hace con un escudo debilitado por una gestión de inteligencia que parece más interesada en blindar la narrativa oficial frente a quienes a través del análisis o la investigación incomodan al poder. 

Es decir, hay una política exterior de máxima provocación y una inteligencia interna de máxima paranoia. La pregunta en este punto es más que lógica: ¿El desmantelamiento de la capacidad técnica de defensa de la SIDE en favor del espionaje doméstico no convirtió a Argentina en el blanco más vulnerable del hemisferio? Ojalá así no sea.

Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas

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