Milei le quitó las acreditaciones a Clarín y desata una pulseada inédita con el mayor grupo mediático del país,
En una decisión inédita en la historia reciente de la relación entre la prensa y la Casa Rosada, el presidente Javier Milei dispuso quitarle las acreditaciones a los periodistas de Clarín que cubren el día a día de la actividad presidencial.
El hecho tiene un peso simbólico fuerte: ni siquiera durante el kirchnerismo, que tuvo con el grupo de Héctor Magnetto una confrontación feroz y sostenida, el acceso directo a Casa de Gobierno había sido restringido.
En este caso, los enviados de Clarín ya no cuentan con la huella dactilar que permite la entrada libre y sólo pueden ingresar cuando hay eventos especiales con invitación previa.
Fuentes del diario confirmaron a LPO que “se está negociando” para revertir la medida. El detonante habría sido el enfrentamiento que Milei mantiene con el conglomerado mediático, en paralelo a su resistencia a que Telecom —del Grupo Clarín— avance en la compra de Telefónica.
La trama empresarial detrás del conflicto
A fines de julio, Milei lanzó una advertencia pública: “Clarín no se va a quedar con Telefónica”. Pocos días después, las acreditaciones de sus periodistas fueron dadas de baja por orden del vocero presidencial Manuel Adorni.
La disputa no es menor. En marzo, el Ejecutivo frenó la operación al instruir a la Secretaría de Industria y Comercio para bloquear la compra de Telefónica por parte de Telecom, tras un informe exprés de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia.
Sin embargo, en junio la Sala III de la Cámara Civil y Comercial Federal falló a favor del grupo, dejando sin efecto la decisión oficial y permitiendo que la adquisición siga adelante.
Política, medios y poder
El conflicto con Clarín se suma a otros gestos del Presidente hacia la prensa. Milei mantiene como tuit fijado desde el 2 de marzo una publicación titulada “Clarín: La gran estafa argentina”, mientras impulsa mecanismos de censura previa para impedir la difusión de audios que comprometen a su hermana Karina.
La tensión no es sólo un enfrentamiento político-mediático clásico: se cruza con intereses económicos concretos en el estratégico mercado de las telecomunicaciones, lo que potencia la disputa.

Subeditora de Economía de Tribuna de Periodistas
