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Luego de la trágica derrota de ayer en el Congreso las dudas abundan.

Los une el espanto: La Libertad Avanza y el PRO oficializaron su alianza en la CABA

Apocas horas de vencer el plazo legal para la inscripción de frentes electorales, La Libertad Avanza (LLA) y el PRO formalizaron un acuerdo electoral con vistas a las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre.
Pero el entendimiento no se limita a una estrategia de reparto de candidaturas: también incluye un compromiso político explícito de coordinación parlamentaria hasta el final del mandato presidencial de Javier Milei, en 2027.

En un comunicado conjunto, ambos espacios señalaron que trabajarán “en conjunto” para sostener en el Congreso “la agenda de reformas que el presidente Javier Milei lidera desde diciembre de 2023”. El acuerdo contempla un frente legislativo común con el objetivo de evitar que, en palabras del comunicado, “prospere el irresponsable plan legislativo de aquellos que condujeron al país a la catástrofe económica y a la pobreza”.

La alianza hace eje en lo que ambos partidos consideran una causa compartida: las ideas de la libertad, la defensa de la vida, la propiedad privada y el equilibrio fiscal. “Como el Presidente ha expresado en repetidas ocasiones: defendemos una causa justa y noble, mucho más grande que nosotros mismos”, enfatizaron.

El reparto electoral: lógica de poder y control político

Según pudo saber Tribuna de Periodistas, en términos concretos, el pacto prevé que el PRO ocupará el quinto y sexto lugar en la lista de diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires, una posición con chances reales de acceso al Congreso en caso de que el oficialismo tenga un buen desempeño electoral. En tanto, los dos primeros lugares para el Senado por la Ciudad serán exclusivamente para referentes de LLA, consolidando así el dominio libertario en la Cámara Alta.

Este reparto no es menor: los escaños del Senado son claves para destrabar —o bloquear— reformas estructurales que requieren mayorías especiales. Milei busca apuntalar su presencia en ambas cámaras y, en ese sentido, la alianza con el PRO aparece como una jugada pragmática para evitar quedar atrapado por el bloqueo legislativo opositor.

Análisis: ¿fusión ideológica o pacto de conveniencia?

Aunque el acuerdo se presenta como una confluencia ideológica en torno a los “valores de la libertad”, lo cierto es que se trata también de una alianza táctica, especialmente frente a la falta de estructura nacional sólida por parte de LLA. El PRO, en tanto, aporta músculo territorial, cuadros políticos con experiencia legislativa y capacidad de movilización electoral en distritos clave.

Para el macrismo, el acuerdo representa una manera de mantener presencia política sin tener que confrontar abiertamente con Milei, cuyas políticas económicas y retórica anti-casta coinciden parcialmente con los postulados del ala dura del PRO. Sin embargo, no todos en el partido amarillo comparten el entusiasmo: el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se mostró inicialmente reticente a avanzar con la alianza, reflejo de las tensiones internas que persisten.

Por otro lado, el ala dialoguista del PRO, más cercana a figuras como Horacio Rodríguez Larreta o María Eugenia Vidal, ve con preocupación la subordinación del partido a la agenda libertaria, especialmente por el costo político que puede implicar respaldar un programa de ajuste drástico, con fuerte impacto social.

El riesgo de la cooptación

Desde una mirada más crítica, algunos analistas señalan que este acuerdo podría marcar un proceso de “cooptación” del PRO por parte del oficialismo. La línea discursiva del comunicado conjunto adopta casi sin matices el lenguaje y los postulados de Milei, lo que refuerza la percepción de que el PRO deja de ser una fuerza con autonomía propia para convertirse en una fuerza de apoyo satelital al proyecto libertario.

El pacto también podría tener consecuencias dentro del Congreso. Si bien promete “ordenar” la bancada oficialista y consolidar una mayoría parlamentaria más estable, también supone una mayor dependencia del Gobierno respecto de un socio político que podría imponer condiciones futuras, sobre todo si el respaldo electoral del oficialismo se debilita.

Proyección: ¿inicio de una fusión definitiva?

Este acuerdo no solo reconfigura el mapa electoral de cara a octubre, sino que podría anticipar una fusión de estructuras en el mediano plazo. Con una oposición fragmentada, Milei busca consolidar una nueva mayoría que supere el clásico clivaje kirchnerismo-antikirchnerismo, y el PRO aparece como el puente ideal para absorber sectores del viejo sistema político sin renunciar al discurso rupturista.

La pregunta central que queda planteada es si esta convergencia se consolidará en un proyecto de gobierno conjunto o si se trata apenas de un pacto transitorio basado en conveniencias electorales. Lo cierto es que, por ahora, Javier Milei y Mauricio Macri lograron cerrar filas en un momento clave, mostrando que, al menos en los papeles, la “libertad” tiene ahora una expresión más amplia y cohesionada en el Congreso.

Subeditor General de Tribuna de Periodistas

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