La opacidad como política de Estado: acerca de la pauta y el destino de los fondos públicos
El viernes pasado, Tribuna de Periodistas reveló en exclusiva que la Jefatura de Gabinete, a cargo de Manuel Adorni, había proyectado en el presupuesto 2026 un gasto en pauta publicitaria de casi 8 mil millones de pesos.
Se trata de una partida mucho mayor que supera los 30 mil millones de pesos destinada a Secretaría de Comunicación y Medios comandada por Javier Lanari para cuestiones tales como dirección y conducción, y comunicación y difusión de actos de Gobierno.
En lo referente a Dirección y Conducción se destinaron un total de $22.839.294.422 que tiene apenas una 40 cargos en el apartado de recursos humanos, por lo que se estima que lo utilizado va mucho más allá del pago de haberes ya que el resultado sería de 47,5 millones de pesos mensuales por cargo.
Lo curioso es que desde que Lanari asumió al frente de la secretaría, el pasado 6 de diciembre, no se lanzó ninguna licitación con la que se pueda contrastar dicha información.
Por otro lado, tal como pudo chequear Tribuna de Periodistas, no existe un apartado llamado “transparencia”, donde, entre otras cosas, se puede consultar públicamente el presupuesto de cada área del Gobierno, por lo que no se permite consultar abiertamente a qué se destina el presupuesto que se le adjudica.
La opacidad como política de Estado
Este medio viene insistiendo en el hecho de que el Gobierno del presidente Javier Milei se esfuerza constantemente por encontrar mecanismos que permitan privar al ciudadano de la información pública.
El caso más visible es el de la limitación al acceso a la información pública, una muestra que exhibe la necesidad del Gobierno nacional de resguardarse legalmente en la entrega de información que se le solicite.
Pero hay otros casos, revelados por este medio, como la falta en la presentación del presupuesto 2025 de parte de la Secretaría General de Presidencia que comanda la hemanísima .
Ese presupuesto no solo nunca fue presentado en el área de “transparencia” sino que su ejecución, que obviamente ya fue realizada, tampoco se hizo de forma pública.
Pero como si lo antedicho fuese poco, este año, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, decidió restringir el acceso a la información sobre los asesores con los que cuentan los diputados, en un momento en el que el nepotismo parece ser moneda corriente.
De manera silenciosa, tal como publicó Tribuna de Periodistas, Menem dispuso que ya no sea pública la cantidad del personal asignado a cada legislador que ejerce funciones en la Cámara baja del Congreso de la Nación.
Antes, cualquier usuario podía verificar en la web oficial cuántas personas integraban el equipo de cada legislador y bajo qué categorías. Ahora se impide conocer el destino real de los fondos públicos y se facilita el nombramiento de personal sin el debido escrutinio.
Hay muchos ejemplos más que pueden darse, pero con los expuestos queda más que claro que no es la moral, sino la opacidad la que el Gobierno sostiene como política de Estado.

Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas
