¿La continuidad de los negociados? El trasfondo del Correo a manos de Adorni.
El jefe de Gabinete Manuel Adorni tomó posesión del control del Correo Argentino de la mano de Aimé Ayelén Vázquez, su mano derecha en la Jefatura de Gabinete, y una serie de hombres ubicados en la dirección titular que responden directamente a él.
En tal sentido, aquel hombre que supo ser la cara visible de la supuesta limpieza del Estado, tomó el control a través de su círculo de confianza de una caja multimillonaria cuya opacidad es tan inusitada como alarmante.
Con ingresos proyectados en 750 mil millones de pesos, la conducción de la empresa postal del Estado es la toma de posesión de un terreno donde los balances contables no son actualizados desde el 2024, lo que impide realizar un análisis serio sobre la salud financiera y el destino de los fondos.
Es de hecho la que se quedó con muchos de los contratos en materia de seguridad luego de que Tech Security, también ligada al entorno de los Menem, haya quedado seleccionada en una licitación del Banco Nación por casi 4 mil millones de pesos.
En ese momento, Adorni, ejerciendo como vocero, y desde el atril de la Casa Rosada, aseguró que las observaciones de los periodistas se trataban de operaciones de prensa.
Hoy GPS Group aparece como proveedora del Correo Argentino. Es decir, la empresa estatal que en las sombras comanda Adorni le adjudica licitaciones a una empresa ligada al presidente de la Cámara baja del Congreso.
Las últimas contrataciones datan del 16 y el 23 de marzo de este año, fechas que coinciden con el afianzamiento del esquema de Adorni en la estructura de toma de decisiones.
Lo que agrava la situación es la opacidad que rodea a estos movimientos, ya que es imposible acceder a los procesos de selección, conocer los montos efectivamente pagados o rastrear cualquier contratación realizada antes del último mes.
Como si fuera poco, el sistema de gestión del Correo se convirtió en un agujero negro donde los resultados de los concursos vigentes, la identidad de los oferentes y los montos proyectados en las licitaciones permanecen ocultos.
Esta falta de información de los actos de gobierno impide saber bajo qué criterios se seleccionó a GPS Group o quiénes fueron los proveedores que participaron en las licitaciones mencionadas.
Esta estructura de secretismo sobre una de las cajas más voluminosas del Estado sugiere una dinámica de poder que va mucho más allá de una cuestión del manejo de la logística.
Es que al quedar el Correo bajo el control directo de la Jefatura de Gabinete, el manejo de los proveedores (y sobre todo los contratos de seguridad) parecen haberse transformado en una herramienta de intercambio de negocios dentro de los malolientes pasillos de la política.
Resulta inevitable leer esta situación como un posible “vuelto” o una concesión dentro de la interna oficialista, permitiendo que ciertos sectores mantengan sus negocios en un momento en el que el Gobierno se encuentra golpeado por las propias trapisondas del ministro coordinador.
En este contexto, el Correo Argentino que hoy quedó bajo el mando indirecto de Adorni parece haberse convertido en el refugio de la discrecionalidad donde la transparencia no existe.

Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas

