Entre exultante y enardecido, Milei habló de un “cambio de época” con foco en la “moral como política de Estado”.
Eufórico, ampuloso y por momentos enardecido, el presidente Javier Milei anunció un “cambio de época” con eje en la “moral como política de Estado” y se trenzó por momentos en una polémica casi interminable con legisladores de la oposición, con los que confrontó y a los que calificó repetidamente de “chorros” y “delincuentes”.
Como es de estilo desde que asumió se trasladó al Parlamento -llegó a las 20.55- acompañado por su hermana Karina Milei (ataviada con un conjunto rojo furioso), en medio de un impresionante operativo de seguridad, reforzado por el ataque y asesinato del ayatolah de Irán, Ali Khamenei, por parte de los Estados Unidos e Israel.
Diez minutos antes del horario del comienzo de la Asamblea Legislativa, se inició la transmisión por cadena nacional mostrando al jefe de Estado en su auto en la avenida de Mayo, aproximándose a la Plaza del Congreso, escoltado por los Granaderos a Caballo.
A las 20.54 llegó a las puertas del Congreso, donde fue recibido por dos funcionarias de protocolo ((la TV oficial mostró la escena a excesiva distancia y no se pudo observar ese saludo) y luego sí la transmisión mostró a Milei y Victoria Villarruel ingresando juntos e indiferentes al palacio legislativo, mientras el jefe de Estado saludaba efusivo a los senadores y diputados del comité de recepción.
No hubo miradas ni palabras entre el Presidente y la vice. Y la secretaría general de la Presidencia estuvo siempre a su lado. Eran las 21,05 e ingresó al recinto de la Cámara de Diputados a dar su discurso. La TV oficial mostró nuevamente imágenes muy distantes. Solo se escucharon aplausos de bienvenida.
Milei estaba acompañado por una inusual corte de custodia y saludó efusivamente a ministros y otros invitados, antes de ir al atril. “Vamos Javi” y “Presidente” le gritaban sus simpatizantes y se escucharon algunos silbidos de parte de la oposición.
Villarruel lo invitó a dirigir su discurso, que se inició con un saludo especial para el “máximo representante del liberalismo en Argentina, Alberto Benegas Lynch”, ubicado en uno de los palcos.
Sus primeras palabras fueron para remarcar la “situación de crisis terminal” en la que asumió y la calificó de “pesada herencia”. Fue el puntapié para decir que “podemos hacer grande a la Argentina nuevamente “y con las “promesas de campaña cumplidas”. Ahí enumeró sus logros y destacó el “ajuste que hizo la política”.
“Ustedes también podrían aplaudir porque soy presidente de ustedes aunque no les guste”, provocó luego Milei a la bancada opositora, tras recibir algunos gritos. Seguidamente, mencionó a la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, con la famosa frase “el que las hace las paga” y la actual senadora fue a saludarlo.
“Ignorantes, delincuentes, la justicia social es un robo por eso la tiene a su líder presa”, replicó luego frente a otros gritos, en referencia a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con prisión domiciliaria condenada por corrupción.
En ese momento, al parecer algunos opositores le mencionaron la denuncia de coimas en la Andis que salpica a Karina Milei, y ahi enardecido Milei y dijo que “los audios son falsos, manga de ladrones”.
“Por ese tienen a su líder presa, porque fueron los más chorros de la historia “, les gritó algo exaltado, mientras los oficialistas aplaudían al grito de “presidente, presidente”.
En otro tramo del discurso, afirmó que la “economía es testigo de la mayor transformación de la historia”.
Y seguidamente, confrontó con el titular de la bancada peronista de Diputados, Germán Martínez: “Dejá de mirarte al espejo Martínez, los chorros son ustedes”, vociferó.
“A partir de ahora tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia argentina. Un cambio de época y con la moral como política de Estado”, subrayó en tono casi épico.
Cada tanto, intercambiaba gritos (la TV oficial solo mostró al jefe de Estado y su bancada, nunca a los opositores) con integrantes de los bloques opositores. Habían pasado casi 30 minutos de discurso y Milei se metió de lleno en el fragor de la discusión con la oposición, que le retrucaba sus dichos. “Son muy pintorescos”, ironizó.
Milei puntualizó que inició su gestión con un “descalabro inflacionario” que casi lleva al país “a las puertas de la hiperinflación”. Y felicitó a su ministro de Economía, Luis Caputo, a quien definió como el “mejor ministro del mundo”.
“Kukas, me encanta domarlos”, les espetó luego a sus contrincantes y agregó: “Les gané por goleada a ustedes en un balotaje”.
A la diputada de izquierda Myriam Bregman, la calificó de “Chilindrina troska” y también al diputado Nicolás Del Caño lo descalificó por representar un bloque minoritario.
Más adelante hizo referencia a la “suba del riesgo país” en marzo de 2025 que derivó en el auxilio económico del Fondo Monetario Internacional y también lo ocurrido después de las elecciones de septiembre de ese año en las que a “opositores y propios los hizo soñar con abrazar el sillón de Rivadavia”.
De esa forma, mencionó la debilidad en la que quedó el Gobierno tras perder en la provincia de Buenos Aires (contra el gobernador peronista Axel Kicillof) y planteó que esa derrota provocó un “nivel de incertidumbre” acicateado por “golpistas” como el gobernador de La Rioja. Ricardo Quintela.
En ese punto, el jefe de Estado lanzó la frase que se hizo cotidiana en la campaña legislativa de octubre: el “riesgo kuka” y volvió a criticar la “aventura golpista” a la que puso fin “el Gobierno de Donald Trump, que acudió en ayuda de nuestro país”.
Asimismo, aclaró su definición de la moral como política de Estado” y acusó a empresarios (a los que hizo mencionó recurrentemente en las últimas semanas) y también a los legisladores opositores.
En otro momento, ya casi sobre la hora y media de discurso, se proclamó como el gobierno “más reformista” y dirigió sus brazos hacia las bancadas opositoras y los señaló como “enemigos”.
La transmisión oficial se encargó de que fuera el único protagonista de la velada parlamentaria. La pantalla mostró solo al jefe de Estado, legisladores oficialistas, el Gabinete nacional y los palcos con adictos. A las 22,50 finalizó su mensaje y declaró inaugurado el período legislativo ordinario. La permanente confrontación con los opositores extendió en demasía el discurso, en el que no hubo ninguna autocrítica.

Análisis y Opinión
