Con la tuya. Diplomacia en silencio y escándalo en redes: el tour a China de los diputados libertarios.
Siete diputados de La Libertad Avanza y el PRO se subieron a un avión rumbo a China con la excusa de “fortalecer las relaciones bilaterales”. Como publicó Tribuna de Periodistas, la delegación estuvo liderada por la libertaria Juliana Santillán, presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad con el gigante asiático. Hasta ahí, todo podría haber pasado como una gacetilla aburrida más. El problema es que el Gobierno quería que el viaje se hiciera en silencio absoluto y les pidió a los legisladores que no largaran prenda.
Pero, como suele pasar, el secreto duró poco. La información se filtró, explotó en redes y se armó el lío: discusiones geopolíticas, preguntas incómodas sobre con quién se alinea Argentina y, sobre todo, quién pagó la cuenta del viaje y por qué solo viajaron oficialistas.
Desde el entorno de Martín Menem salieron rápido a apagar el incendio. Aseguraron a PERFIL que “el 100% del viaje fue pagado por externos”. El propio presidente de la Cámara de Diputados cruzó en X a la periodista Silvia Mercado, quien había dicho que la gira se financió con plata pública. Mercado no se achicó y le respondió con ironía: “Que sus pares juzguen si lo que dice es cierto. Usted sabe la verdad”.
Esta nueva visita fue del 6 al 14 de enero. Además de Santillán viajaron Mariano Campero, Álvaro Martínez, Guillermo Montenegro y María Cecilia Ibáñez por La Libertad Avanza, y Martín Ardohain y Emmanuel Bianchetti por el PRO.
La primera en contar la historia fue Silvia Mercado, que el 14 de enero subió a X un video donde se ve a Santillán charlando con Campero arriba de un avión. Al principio habló de “vacaciones en Dubái”, lo que generó revuelo. Después se aclaró que solo era una escala y que el destino real era China.
Minutos más tarde, Mercado redobló la apuesta: dijo que viajaron en primera clase (y volvieron en económica) y citó a una fuente que resumió todo con una frase picante: “Milei se alinea con Trump y estos se van de joda con la guita de los chinos”.
Según la periodista, los viáticos y pasajes los pagó la presidencia de la Cámara, y hasta habló de un trámite “secreto” porque nadie quería hacerse cargo del costo real del viaje. Eso hizo estallar a Menem y a Santillán, que salieron a negar todo. Santillán habló de una “operación”, dijo que los pasajes los cubrió China y que no hubo un peso de la Cámara. Campero sostuvo lo mismo: “Pagó todo China”.
El problema es que la película ya se había visto en 2024, cuando Santillán encabezó una delegación mucho más amplia, con diputados del PRO, Unión por la Patria, la UCR y otros bloques. Ese viaje tenía un trasfondo fuerte: Milei había tensionado la relación con China con su discurso anticomunista y su alineamiento total con Estados Unidos, y algunos sectores buscaban recomponer el vínculo.
En ese contexto, China esperaba gestos políticos claros. Se armó el Grupo Parlamentario de Amistad y se organizó la visita. Menem fue sondeado para viajar, pero habría dicho que no para evitar problemas con EE.UU. Desde su entorno lo negaron.
La idea inicial era clara: cada diputado pagaba su pasaje. La oposición dijo que ni locos: “Encima que ponen la cara por el Gobierno, ¿también tienen que pagar un pasaje carísimo?”. Ahí apareció la famosa solución “con disimulo”: viáticos equivalentes al valor del pasaje, reintegros y hasta pagos en efectivo para no dejar rastros.
Desde el menemismo dijeron que lo de 2024 fue “otro contexto” y que ahora no pasó nada parecido. Pero las dudas quedaron flotando.
Otro punto que generó ruido fue por qué esta vez solo viajaron libertarios y PRO. Las versiones sobran: algunos dicen que nadie más quiso viajar en enero, otros que fue un pedido directo de China, y otros que el Gobierno no quería filtraciones y por eso eligió solo gente de extrema confianza.
Eso explicaría el hermetismo total: la orden fue no decir nada. Y funcionó… hasta que Mercado publicó.
Dentro del Grupo de Amistad empezaron las preguntas incómodas: ¿por qué tanto secreto con uno de los principales socios comerciales del país? ¿Miedo a molestar a Estados Unidos o a que parezca un paseo gratis por el mundo?
En el viaje de 2024, los chinos fueron claros: esperaban la visita de Javier Milei. Después se prometió que iría Karina Milei en abril de 2025. Nunca pasó. El viaje se postergó, se suspendió y terminó cayéndose. Eso generó fastidio, aunque, como dicen los que conocen China, “tienen paciencia infinita”.
Este segundo viaje buscó retomar el diálogo. La agenda fue intensa: reuniones con funcionarios de peso y visitas a empresas top como Huawei, COFCO, Mindray y Skyworth. El mensaje fue siempre el mismo: Argentina produce alimentos que China necesita. Incluso se habló de abrir más el mercado de la carne.
Campero lo resumió sin vueltas: “Fue un viaje de altísimo nivel”, y destacó el rol de Santillán. Se habló de carne, pollo, menudencias, soja y de cómo la tecnología china podría potenciar la producción argentina.
Un dato clave: China volvió a comprar trigo argentino después de décadas. Fueron 65 mil toneladas, adquiridas por la estatal COFCO, en plena guerra comercial con Estados Unidos. Un gesto político y económico fuerte.
El mileísmo está atrapado en una contradicción: Estados Unidos es su aliado político, pero también es un competidor directo de Argentina en el mercado mundial. China, en cambio, necesita lo que Argentina produce. Los libertarios lo vieron de cerca. Uno de los que viajó lo dijo sin vueltas: “China te vuela la cabeza. En diez años van a liderar el comercio mundial”.
Mientras tanto, en Argentina, el viaje sigue dando que hablar, no tanto por lo que se negoció, sino por el secreto, la plata y una interna que terminó saliendo a la luz.
Editor general de Tribuna de Periodistas
