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ANESTESISTA MUERTO POR SOBREDOSIS: «HACE AÑOS QUE VENGO DENUNCIANDO EL ROBO DE FENTANILO Y PROPOFOL PARA SU VENTA ILEGAL Y USO EN FIESTAS CLANDESTINAS».

Lo afirmó el secretario general del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB) en referencia a la muerte del residente del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia que fue encontrado muerto por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos fármacos intravenosos que se utilizan en diferentes métodos anestésicos y en distintas dosis.

«Hace más de 10 años que el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos viene denunciando el abuso que hay de ciertos analgésicos de ciertos narcóticos de ciertos anestésicos. También venimos denunciando el robo que hay en centros de salud, laboratorios y farmacias para hacer fiestas sexuales y para también llevarle y venderle a adictos», aseguró Peretta.

El titular de SAFYB vinculó la reciente tragedia con las muertes producidas durante 2025 por fentanilo contaminado. «En el

escándalo del fentanilo está probado en la causa que se vendía por fuera del circuito hospitalario, es decir no solo le vendían a los centros de salud productos que no tenían la calidad adecuada sino que había partidas y lotes que no llegaban a los centros de salud y que entraban al mercado negro de la venta a quienes abusan o son adictos a estos productos».

Peretta aseguró además que las fiestas sexuales con uso y abuso de este tipo de  anestésicos «son  extremadamente habituales» afirmó que «es falso que en la Argentina no sea como Estados Unidos y Los Ángeles donde se ven los efectos del fentanilo y el deterioro que produce» y ejemplificó que «solamente recorriendo el barrio porteño de Constitución y debajo de los puentes de la autopistas de la ciudad de Buenos Aires se prueba que sí hay abuso de este tipo de sustancias. La droga pasó de la cocaína y la marihuana a los medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central y producen este viaje por el cual uno se relaja, se seda, duerme, se levanta con energía, en estado súper placentero pero genera adicción y dependencia»  y responsabilizó al Ministerio de Salud de «no haber hecho nada cuendo nosotros reiteradamente los hemos alertado aún  dándoles nombres y apellido», y vinculó tal desidia»porque a la industria farmacéutica que los produce no le interesa si se usaron para calmar el dolor, para tratar a pacientes o en una fiesta sexual o por adictos».

Según el sindicalista farmacéutico estas irregularidades ocurren y seguirán ocurriendo «porque a los laboratorios no los controla nadie ni les ponen un freno como si hacen en otros países donde a los laboratorios les tienen que obligar a la trazabilidad del producto que venden» y añadió que está falta de controles promueve  que «acá se desconozca quien lo prescribe, quien lo dispensa y quién lo utiliza para de este modo garantizar que forme parte de un circuito autorizado y no en un circuito ilegal».

Peretta apuntó al Ministro Mario Lugones y denunció que «el Ministerio de Salud  no se involucra en averiguar quién utiliza este tipo de anestésicos. Solo establecen procedimientos que uno tiene que cumplir, que estén en cajón bajo llave pero eso no alcanza, porque ese cajón se violenta, alguien tiene la llave, lo abre, se cambian las ampollas de fentanilo o de propofol y se las reemplazan por otras adulteradas o con agua en caso de que estén numeradas, o desaparecen las unidades y después se deja el registro y se pide más, porque se sabe en el ámbito hospitalario que siempre hay faltante porque hay un «robo hormiga».

Por otra parte, el gremialista descartó que la muerte del anestesista se trate de un caso aislado. «Cuando ocurren éstas muertes se creen que se trata de un caso aislado y no lo es ya que hay miles de personas que tienen acceso económico, particularmente aquellos que saben el efecto que producen y a partir de ahí entran en ese tipo de ‘viajes controlados’ y lo hacen porque no hay un protocolo vigente ni del Ministerio de Salud ni de la ANMAT advirtiendo sobre los efectos secundarios o efectos adictivos a estas sustancias».

Peretta cuestionó que la voz del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos no haya sido escuchada cuando lo advertía y reprobó esa falta de atención «a quienes hacen, producen y saben qué efectos producen y qué efectos secundarios tienen y que además se encargan del control del stock y que saben cuándo falta, cuando está justificado su uso y cuando no lo está.»

El líder farmacéutico reprochó a aquellos «que ahora se  escandalizan con una situación que existe hace años, y que siempre se dice que cuando un caso sale a luz, hay otros mil que no se conocen» y concluyó con un reclamo: «Despertemos Argentina, despertemos Ministerio de Salud, despertemos ANMAT porque se están utilizando mal estos productos y son fuentes de muerte en lugar de ser fuente de salud y cura de enfermedades».

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