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Gobierno Nacional. Preguntas sin respuesta: ¿Por qué miente Manuel Adorni?

La defensa del Jefe de Gabinete Manuel Adorni tras la presentación de su postergada declaración jurada, lejos de disipar las sospechas de enriquecimiento ilícito, abrió un verdadero laberinto de inconsistencias. 

Frente a un expediente que avanza y un rastro digital imborrable en la blockchain de Bitcoin, el relato oficial empieza a chocar tanto con las matemáticas como con un archivo imposible de resistir. 

Se trata de probablemente el caso de corrupción más mediático del Gobierno del presidente Javier Milei que desliza una serie de interrogantes que la mesa chica de la Casa Rosada no puede contestar.

¿Cómo es posible que un contador “olvide” declarar un patrimonio de 500.000 dólares en Bitcoin durante años, y que este solo aparezca de forma mágica en sus registros cuando la Justicia comenzó a investigar sus gastos reales?

Si, según sus propias palabras, acumuló esa fortuna operando en criptomonedas entre 2013 y 2014, ¿por qué en una clase virtual de 2021 confesaba textualmente ante sus alumnos que en 2015 “no estaba muy metido en el tema” y “no entendía” cómo funcionaba el ecosistema Bitcoin?

Si los fondos estaban estáticos y “olvidados” en un pendrive, ¿por qué el rastreo de la blockchain, realizada por Fernando Molina, en la dirección asociada a su relato muestra operaciones constantes de compraventa y transferencias hacia Binance y la extinta Bittrex?

¿Por qué Adorni declaró haber gastado 245.000 dólares en efectivo en las reformas de su propiedad en el country Indio Cuá, mientras, según reveló el periodista Martín Carrizo, los trabajos habrían rondado los 370.000 dólares?

¿Dónde están los 125.000 dólares de diferencia? ¿Se abonaron las refacciones de la vivienda con las criptomonedas omitidas en las declaraciones juradas anteriores, configurando un presunto delito de evasión fiscal y lavado de activos?

¿Cuál es la explicación lógica para que un departamento de 230.000 dólares en el barrio de Caballito haya sido financiado en un 87% a través de préstamos personales otorgados por dos jubiladas?

¿Por qué, a diferencia de otras crisis políticas del espacio, el gabinete nacional no salió a respaldar en masa a Adorni luego de la presentación de la declaración jurada?

¿Es el temor al efecto contagio sobre la figura de Javier Milei lo que llevó a los ministros a tomar una prudente distancia del expediente judicial de Adorni?

¿Por qué ante la insistencia de los medios, durante tres meses, no dijo de antemano que tenía ahorros en negro? ¿Por qué nunca mencionó sus ahorros en bitcoin?

¿Por qué Milei extendió el plazo de presentación de la declaración jurada si no había ningún problema y estaba todo en orden? De hecho, ¿Por qué mintió en el Congreso de la Nación al sostener que estaba todo en regla?

¿Se trató de la preparación de un documento ante la imposibilidad de justificar gastos y no poder encontrar a otras personas que firmen un supuesto préstamos para que le cierre el blanco?

¿Quién se “olvida” que tiene cientos de miles de dólares guardados? O más bien, ¿Quién con esa cantidad de dinero pide donaciones como hacía Adorni con Cafecito antes de ingresar a la función pública? 

Las preguntas pueden seguir, insistentemente, en una interminable lista de dudas, pero lo que queda claro es que la declaración jurada terminó de hundirlo por completo a Adorni y demostró que el relato oficial siempre fue una mentira.

Secretario General de Redacción de Tribuna de Periodistas

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