Que encubren las medidas “paliativas” anunciadas por el gobierno

El presidente Mauricio Macri, anuncio un paquete de medidas, y en el que además reconoce de manera autocrítica sus polémicas declaraciones durante la conferencia de prensa realizada el día lunes luego de las PASO, por lo cual, se rectificó de la forma en que se refirió respecto de los votantes de la Formula Fernández- Fernández.

A pesar de los resultados electorales que a priori parecen materialmente irreversibles de cara a octubre, el presidente Mauricio Macri deberá ejercer sus funciones y dirigir el país hasta el mes de diciembre.

Esta coyuntura electoral, obligó al presidente a reunir a su gabinete en pos de tomar una postura desde la acción y promover el protagonismo desde el Estado.

Por todo esto, el Poder Ejecutivo tomó ciertas medidas que no se alejan de un simple vendaje a una desangrada gestión política.

A mi criterio, uno de los sectores mas golpeados y sacudidos de los últimos años, fueron las Pymes que no han sido beneficiadas en el reparto de las nuevas medidas.

El “nuevo” plan lanzado con este paquete de medidas, no es mas que una extensión del plan de facilidades ya existente y no es un nuevo plan ni mucho menos una moratoria.

El plan originario, extendido por Resolución de AFIP N° 4477/19, se amplió a las deudas que vencieron el 30/04/19, las nuevas medidas, extienden a las deudas vencidas al 31/08/19.

El plan originario contaba con un plazo de cuotas de 60 meses, con la nueva medida, se extiende a 120 meses. En cuanto al tiempo para adherirse al plan, este se extendía hasta el día treinta y uno de agosto, ahora, se extiende hasta fin de octubre

Un grave error en la medida paliativa anunciada es que se habla de una “moratoria” en favor de las Pymes, donde en realidad hay un error de concepto, ya que una moratoria es un beneficio sin costo, donde se condonan los intereses y la tasa es de cero pesos. A diferencia de un plan de facilidades que es condicionado a un sistema de riesgo, a un pago por adelantado en concepto de anticipo del 1% al 20% según cada contribuyente, y a una tasa de interés del 2,5 %mensual inalcanzable por los contribuyentes. La moratoria anunciada por el presidente, en realidad está encubriendo la extensión de un plan que ya existe.

Por último, y quizás la “curita” más sanadora a las Pymes, es la extensión lineal del SIPER, (Sistema de Perfil de Riesgo), que hace que todos los contribuyentes tengan el mismo acceso, en definitiva, deja de aplicar el SIPER.

Los planes actuales de la AFIP son condicionados y reglamentados para unos pocos.

En cuanto al beneficio anunciado sobre el cobro de dos mil pesos ($2000) extras a los dependientes asalariados, durante los meses de septiembre y octubre, estos, dejarán de aportar el 11% de su sueldo bruto para recibir dicho cobro.

Este aporte del 11% de sueldo bruto que realizan los 6.5 millones de asalariados en relación de dependencia, va dirigido al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones por la ley 24.241.

Este costo, que, según los dichos del presidente, será absorbido por el Estado Nacional, perjudicando drásticamente al sistema pasivo de la sociedad, ni mas ni menos, se sigue golpeando a los jubilados.

La medida más drástica, a la que denomina “aspirina”, apunta a los tres millones de montributistas. El monotributo tiene dos componentes, el primero es el componente impositivo que va desde la letra A hasta la H y su impuesto es de $111.81 a $4604.26. El segundo componente es el previsional dividido en dos aportes, obra social (monto fijo en las 11 letras de $689) y el aporte jubilatorio.

El componente impositivo de la cuota mensual, tendrá una quita mínima de mil pesos ($1000) a cuatro mil pesos ($4000) en la categoría más alta.

Esta medida apunta, lógicamente, al primer componente impositivo.

Apuntar al componente impositivo y no al previsional significa que la AFIP absorberá ese costo que, a todas luces, es ínfimo sin inquietar las arcas del Estado y sin tener el objetivo que pretendió darle a la medida.

Las primeras cuatro categorías (A –D) no tendrían el mismo beneficio que las últimas cuatro (E-H), siendo que, estas últimas cuatro saldrían beneficiadas en el sentido que alojan puñado chico de contribuyentes. En términos cuantitativos, los monotributistas de la categoria A – D alojan casi el 75% de lo que concentra el tributo.

Darles una “aspirina” a 3 millones de monotributistas que sufren una migraña grave, es no atender la verdadera causa del dolor.

Por último, el impuesto más emblemático y spot de campaña del oficialismo, impuesto a las ganancias, sufre un incremento del 20% de la suba del mínimo no imponible cuando en términos cuantitativos, se requiere una suba de mínimo un 50% del mínimo no imponible para que los salarios dejen de perder con la inflación. En grandes rasgos, un asalariado que percibe $30000 pesos y con una devaluación del 30%, el poder adquisitivo esta $9000 pesos abajo. Los $2000 de la medida no llega a cubrir ni el 20% de lo que se lleva la devaluación. En su paquete de medidas en ningún momento se tuvo en cuenta la fluctuación de la divisa norteamericana o cuales son las políticas que adoptara el Central para paliar el alza del dólar. Situación esta, que golpea directamente al bolsillo de los ciudadanos.

Las medidas anunciadas tienen por finalidad primordial humanizar al presidente y no solucionar el fondo. Ni más ni menos, porque las mismas son ínfimas respecto de la problemática social actual, se dan en un contexto electoral y con la expresa presión de un resultado contundentemente adverso en las PASO.

Se siguen tapando con curitas las suturas de una sociedad que se encuentra con el cuerpo desangrado.

El desafío más importante para el Poder Ejecutivo será mantener el equilibrio social, económico y político hasta el mes de diciembre.

 

 

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