Paciencia

Distinta a la pasividad, opuesta a la impulsividad, se puede afirmar que la paciencia es la “ciencia de la paz”.

Tener paciencia implica tener desarrollada la capacidad de esperar con sabiduría los tiempos pertinentes de los procesos. Implica respetar secuencias, decisiones, incluso errores, sin embargo, no significa sucumbir o no poder poner los límites cuando sea necesario. Tener paciencia, es una construcción que requiere que se comprenda lo que acontece, ya sea en relación a las personas o a ciertos hechos o situaciones.Desarrollar la empatía con los otros y con el entorno, intentar comprender lo que sienten, lo que ocurre, contribuye significativamente para poder esperar pacíficamente lo que hay que esperar. Tomarse el tiempo suficiente para observar, escuchar, reflexionar, ayuda a alcanzar la confianza para la buena espera.Cuando nos dejamos atrapar por ciertas demandas, que presumen tiempos escasos, que no respetan los propios ritmos o los ritmos ajenos, ponemos en peligro nuestra paciencia.

Cuando logramos tener cierta conciencia, podemos darle el valor que tiene esta virtud, que por cierto está íntimamente relacionada, con la armonía interna y la felicidad.Ser paciente, es ser comprometido y responsable, es estar atento a cualquier signo o cambio que se manifieste.

Antes que la impaciencia nos alcance, podemos pensar que no siempre está en nuestras manos o en las de alguien la posibilidad de resolver, que existen sucesos, procesos, etc., que llevan sus propios pasos, y que únicamente podemos esperar, a que un nuevo orden surja. Cultivar la paciencia, es cultivar una emocionalidad saludable, abierta a las experiencias y al crecimiento permanente.

Graciela Taffarelli

Consultora Psicológica.

Contagiar Salud.

#ComunicandoNox

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