Elecciones, en un año complicado.

Julio Moreno Hoy el gobierno del presidente Macri está menoscabado y con endeble credibilidad frente a una crisis de

enome magnitud, con connotaciones y consecuencias políticas y sociales: el incremento del precio del dólar, la inflación, la recesión y el riesgo país, avalan esta afirmación.

Con este marco el Gobierno ya inició la campaña electoral, un gran desafío ya que en el corto plazo nuestra economía se presenta excesivamente compleja debido a errores cometidos en su gestión que hoy no le permiten generar mayor credibilidad.

Entre las equivocaciones del presidente que los analistas consideran las más importantes podemos citar el no haber comunicado a la población al momento de asumir el Gobierno la verdadera situación económica del país y no contar con un jefe de Gabinete y un ministro de Economía que muestren pericia para afrontar circunstancias tan graves como las que atravesamos.

También opinan sobre las recientes medidas que impulsó el Gobierno en esta transición para frenar la inflación, mantener estable la cotización del peso y reactivar el consumo; en general, son interpretadas como electorales y transitorias al no enfrentar las verdaderas causas de la inflación y sus desequilibrios y mayoritariamente consideran que solo buscan posibilitar que Mauricio Macri logre su reelección.

Lo anunciado confirma que el Gobierno pretende estimar el valor del tipo de cambio impulsando el consumo interno antes de las elecciones para revertir encuestas que no le favorecen. Espera que los cambios anunciados (como la venta de reservas del BCRA) logren descomprimir las expectativas de inflación especialmente para contener los precios atados al dólar y que no se transformen en una mayor pérdida de confianza del programa monetario.

Con el objetivo de lograr que se tranquilice la cotización de la moneda extranjera, la inflación será el compromiso a bajar; actualmente solo le queda al Gobierno una opción y es el control sobre los precios de determinados productos esenciales con todas las críticas que acompañan su implementación, especialmente las referidas a que serán favorecidos solo los consumidores de los grandes centros urbanos, demostrando un gran sentido electoralista

Queda la impresión de que la intención del BCRA de llegar a diciembre manteniendo la cotización del dólar con los valores estimados controlados, se materializará fijando un tipo de cambio orientativo. Sin embargo, de acuerdo a lo que ocurre en el mercado, esta medida no garantiza que se vaya a mantener la cotización estable a pesar de aumentar la cantidad de dólares de nuestras reservas que se venden diariamente como fue autorizado por el FMI. Los datos del primer trimestre de este año, en las mediciones interanuales muestran que los indicadores relacionados con el consumo, salarios en términos reales y créditos, entre otros, siguen con números negativos, mostrando mayores caídas en las regiones del NOA y NEA.

La espada de Damocles

Es importante mencionar que los números de nuestra macroeconomía y la relacionada con la actual política monetaria (restricción de circulante y altas tasas de interés), perjudican directamente la liquidez y el crecimiento del sector privado, cuyas empresas que aún perduran están con serios problemas de morosidad en el pago de sus compromisos y que la misma se triplicó en este último año, según informes de consultoras especializadas. Además ya conocemos cifras que se va reduciendo progresivamente el déficit primario (ingresos menos gastos, sin computar intereses), pero el aumento de intereses de la deuda que mes a mes va creciendo genera un clima de incertidumbre en el mediano plazo y dudas que aún no se aclararon, en el corto plazo los pagos están cubiertos gracias a los desembolsos del FMI.

La historia económica argentina alerta a los inversores y ahorristas ya que existen temores a que se refinancie unilateralmente nuestra deuda soberana o la declaración del tan temido default por no poder pagar los compromisos en tiempo y forma, o una inflación no controlada, variables analizadas a la hora de iniciar nuevos emprendimientos, observamos que los tiempos que se vienen son de incertidumbre y de alta volatilidad.

Cuestiones pendientes

El actual período preelectoral hasta ahora está lleno de interrogantes que aún no se resolvieron, entre otros:

. ¿Cómo hará quien gane las elecciones para pagar deuda e intereses ­solo en los años 2020 y 2021! si la economía no crece y si lo hace solo un 3 o 4% anual. Ese ingreso es mezquino por la cantidad de compromisos asumidos.

. ¿Se reactivará la economía, bajando los impuestos y el gasto público? Y si gana un opositor ¿tendrá la decisión política de hacerlo?

. Se busca generar divisas con las exportaciones. Hoy, superando los U$S60.000 millones anuales, no alcanza, con el agravante de que muchos precios y tarifas están dolarizados y acompañan las futuras devaluaciones.

. ¿Existirá una estrategia consensuada de políticas de estado para lograr una economía estabilizada y de crecimiento?

. Las propuestas de los candidatos, lanzados o insinuados, siguen siendo una incógnita.

Incógnitas decisivas

Será interesante conocer a los integrantes del equipo económico que acompañen a los precandidatos, sean estos del Presidente que busca la reelección, de la oposición kirchnerista, del peronismo alternativo, o de otros sectores.

Lo cierto ante tantos interrogantes y la situación por la que atraviesa nuestra economía es que necesitamos propuestas consensuadas de todos los sectores de la economía y la política para darle una solución definitiva y con reglas de juego claras comenzar el tan ansiado crecimiento.

Autor: CPN Julio Moreno.

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